Con la mirada perdida y el pensamiento en otra parte,
me quedé sentada en esa silla de madera
con el corazón roto y tomando café.

Triste, apagado y melancólico,
así se sentía mi solitario corazón,
en espera del príncipe valiente
que me fuera a rescatar,
de una muerte segura
producida por la decepción.

Padecía de un sueño eterno
que no se veía terminar.

Mi sonrisa se fue desapareciendo
aquella que un día logré recuperar.

Mi estado de ánimo se fue endureciendo,
sin lugar para risas ni felicidad.

Y mi sensación del tiempo no se sentía pasar.

"¿Por qué será?" preguntó el solitario corazón.
"¿Por qué andas tan deprimida sin ninguna razón?
¿Acaso fui yo el culpable de tanta desdicha y preocupación?
¿Acaso te hice algo malo,
que no te hizo escoger con la cabeza, sino con el corazón?"
agrego sin noción.

¿Y qué le podría responder?
Él no tenía la culpa ni tampoco la razón.
Si más de acuerdo no se podían poner
en temas relacionados con el amor.

"Tú no tienes culpa ni tampoco la razón.
Y tú, que estas allá arriba,
no te hagas malos pensamientos por una tonta opinión.
No escuches lo que diga la gente y sigue los instintos
que te dicta tu amigo el corazón." 

¿Por qué ellos opinarán en temas ajenos?
¿Por qué se meterán donde nadie los llamó?

Si cuando más los necesitaba,
no se aparecían ni en la cuadra.
Si cuando más ellos me faltaban,
sencillamente me ignoraban.
Si cuando más los quería,
respondían con chistes y burlas
a mis inquietudes y preguntas.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

¿Por qué no estaban allí cuando ocurrió el accidente?
¿Por qué no aceptaron mis palabras
cuando les conté la decisión del corazón?
¿Por qué no me toman en serio
cuando soy yo la que les hablo?
¿Por qué no me prestan atención
cuando les cuento de mis planes?

El corazón inquieto preguntó:
"¿Por qué escuchas a la gente que no entiende de tu vida?
¿Por qué dejas que me maltraten?
¿Por qué la gente se sigue metiendo contigo por diversión?
No lo entiendo, ¿y tu razón?."

"No escuches a los demás que no saben lo que dicen.
No te dejes influir por opiniones ajenas y absurdas.
Confía en ti misma, en lo que dice el corazón y en mí.
No te olvides de una cosa:
hay mucha gente que te hace daño sin pensarlo ni imaginarlo
y van destruyendo poco a poco la confianza
que un día sembraron", replicó la razón.

Cuidate de los sentimientos malos que te pueden lastimar.
La decepción suele jugar contigo
si la dejas entrar y si no la sabes controlar.
Busca la alegría dentro de tus lindos recuerdos y dile al corazón,
que se enamore cada día más de la persona que te hace suspirar.

¡Se feliz! ¡Se feliz! ¡Se feliz! 
No esperes nada a cambio porque la vida seguro te recompensará.

No actúes bajo pretextos ni tampoco por lo que diga la gente,
tu eres tu y no escoges a quien amar o quien ser.
Siéntete libre y orgulloso de ser así,
no hay nada más bonito que cuando eres feliz.
Advertisements

One thought on “RELATOS DE UN CORAZÓN ROTO

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s